martes, 14 de diciembre de 2010

El Día de los Derechos Humanos

LA HABANA, Cuba, diciembre (www.cubanet.org) – El pasado viernes se celebró en Cuba el Día Internacional de los Derechos Humanos. Y conste que al hablar de celebración no me estoy refiriendo solamente a los disidentes, un centenar de los cuales fueron detenidos ese día. También los medios oficialistas se hicieron eco de la conmemoración, aunque debemos aclarar que lo hicieron de manera vergonzante, supongo que para evitar que el pueblo cubano comenzara a hacerse falsas ilusiones o a imaginarse cosas indebidas.
El diario Granma publicó un artículo de la colega Ailyn Martín con un nombre curioso: Un pueblo que participa en la construcción de su futuro. La cuestión de en qué medida ese título se ajusta a la efeméride lo dejo a la consideración de quienes hayan leído ese trabajo.
Como era de esperar, la escritora oficialista ni siquiera menciona derechos políticos como los de libre opinión, reunión y asociación. El hincapié lo hizo en los sociales y culturales: a la salud y la educación, ante todo. En esta oportunidad, tampoco se aludió al derecho al trabajo que, ahora, con el anuncio del inminente despido de más de un millón de trabajadores, anda de capa caída.
En el artículo del diario oficial se habla de todo: del calentamiento global y el cambio climático, del debate sobre el Proyecto de Lineamientos publicado por el Partido Comunista, de la lucha por la excarcelación de Los Cinco y —¡a estas alturas!— de humanismo. De paso, se afirma que la Declaración Universal es empleada como “herramienta de chantaje y presión contra aquellos países que persisten en su inalienable derecho a la libre determinación y a la independencia”.
Como en la famosa telenovela brasileña de hace unos años, también aquí y ahora “vale todo” con tal de tratar de ocultar que en la Cuba de hoy se sigue persiguiendo y atropellando todo el que protesta, o simplemente disiente; que el régimen imperante emplea los argumentos más disímiles para obstaculizar el acceso de sus súbditos a la libre información, incluyendo Internet.
Inesperadamente, la articulista pone en primer plano el derecho a la vida, que peligra -según dice- por “la amenaza de la guerra nuclear”. Parece un eco tardío de la intensa campaña desatada por Fidel Castro, quien llegó a augurar, con precisión de día y hora, el momento del inicio de la Tercera Guerra Mundial.
En el ínterin, ese mismo personaje sigue publicando sus reflexiones, en las que informa al pueblo sobre los diferentes temas que escoge para desarrollarlos. Las del día 8 constituyen un buen ejemplo de los modos en que el totalitarismo pervierte.
Este trabajo está consagrado a la epidemia de cólera en Haití y la labor de la MINUSTAH.  El lector del presente artículo que desconozca el significado de este inusual acrónimo, no debe molestarse por ello; piense solamente que los de Granma tuvieron que verlo cuatro veces antes de enterarse, en el octavo párrafo, que se trata de la misión de la ONU en Haití.
¿Será que los editores del miniperiódico son unos incapaces? Pienso que no es esa la explicación. Se trata simplemente de que el terror o la obsecuencia que les inspira el mencionado autor no les permite cambiar ni una sola coma de los materiales que reciben a su nombre.

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