domingo, 15 de agosto de 2010

GUILLERMO DESCALZI: El modelo chino en Cuba

By GUILLERMO DESCALZI
Juguemos a la ronda mientras el lobo está. Esa era la cancioncilla que de niños aprendimos, a la que seguía la pregunta de ¿Lobo, estás?... me estoy poniendo los pantalooones pues el lobo no está. Es tan real como Papá Noel. No así en cambio la bestia del día, el comutalismo, y nosotros jugamos a la ronda mientras el comutalismo está. El comutalismo tiene su guarida en China, y es un híbrido, algo así como una mula, producto estéril de la unión del asno con la yegua. El comutalismo es producto de la unión anti natura del capitalismo con el comunismo, y nos está comiendo a todos.
Es, al igual que la mula, también estéril. Nos ha dejado prácticamente sin producción industrial en Estados Unidos. Lo macabro de este engendro es que su padre capitalista lo alimenta echándonos a los consumidores a sus fauces. Pronto no tendrán suficientes consumidores para echar a la bestia y entonces nuestros propios capitalistas serán comidos.
Esto ya está empezando a ocurrir. El comunismo chino y el capitalismo americano se unieron y se están comiendo a todos en todos lados. Fue un momento nefasto cuando surgió la idea de la globalización en el mundo capitalista. La globalización es al capitalismo lo que el internacionalismo es al comunismo. Son dos alucinaciones de la peor especie. Después del viaje de Nixon a China (sí, fue él quien inició esto, como un intento de desviar la atención, en ese entonces, del caso Watergate), después de ese viaje los grandes capitalistas de aquí se dieron cuenta que allá tenían un reservorio inagotable de mano de obra súper barata, prácticamente esclava, como la de los judíos en manos de los nazis. El problema es que había que convencer a Pekín para que la pongan a su disposición. Nosotros proporcionaríamos los planos, las recetas, las instrucciones, los modelos de lo que queríamos, y los chinos, con su mano de obra semi esclava, lo producirían. Nuestros capitalistas acumularían así una inmensa riqueza y los chinos obtendrían a cambio un inmenso poder industrial que les serviría de base para convertir a China en la gran potencia mundial del siglo XXI.
Esto ya está ocurriendo. Para lograr la cooperación de los chinos en la creación del comutalismo había que esperar la muerte de la vieja guardia, que cuando Nixon viajó a China estaba liderada por Mao Zedong y Zhu Enlai. Hua Guofeng se convirtió en premier a la muerte de Zhu, en enero de 1976, y líder del partido comunista a la muerte de Mao en septiembre del mismo año. Inmediatamente empezó la transición china al comutalismo que hoy la domina, al cual le hemos cedido la inmensa maquinaria de producción de Estados Unidos.
Le hemos cedido nuestra industria a cambio de baratijas, porque eso es lo que nuestros globalistas esperaban sacar del trato, productos baratos para venderlos con mayor ganancia, y eso es lo que obtuvieron. ¿Habrían sido tan ciegos como para vender su alma en esto? Parece que sí, y el resultado está a vista de todos. Nos hemos convertido en rey desnudo, y China se ha alzado como mendigo en ropas de lujo, uno que por ahora aún se porta con cierta humildad, y por eso el mundo quiere creer en su bondad. Cuando los líderes chinos le quiten el bozal a la bestia veremos cuál es su comportamiento real.
Mayor ceguera no hemos podido tener. Nuestros capitalistas no querían ver. ¡Es la globalización, decían, la globalización! Ahora es la jerarquía cubana la que pone sus esperanzas de futuro en el comutalismo, como lo hizo China hace ya más de 30 años. No quepa duda alguna de que esto es así. Van a atraer capital a la isla con su mano de obra semi esclava, bajo el control del partido comunista. La gran pregunta es si cooperarán con ellos nuestros capitalistas, y la respuesta es que sí, cooperarán, escudados en la idea de que la globalización es capitalista, señalando al experimento chino, aparentemente tan exitoso.
l capitalismo no es un esquema político, es un esquema económico. Tenemos la obligación de impedir su cruce anti natura para perpetuar la herencia de los Castro, algo que ya ha empezado a ocurrir en la isla. El ejemplo está allí, en la industria del turismo de la isla esclava. El partido comunista de la Cuba post Castro ya está buscando su supervivencia trastocándose en comutalista, para así presentarse ante el mundo como figura inocente de canción infantil. ¡Juguemos a la ronda mientras que el comutalismo está! ¿Comutalismo, estás? ¡Estoy llegando a Cuba, estoy llegando a Cuba! Es algo que no se debe permitir. Sería una traición más al mil veces traicionado ya pueblo cubano, pero vayan a contarle este cuento a los globalistas. No lo creerán, y lo que es más, no querrán creerlo. Siempre y cuando se les llenen los bolsillos, cerrarán sus ojos a la realidad.

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